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jueves, 22 febrero 2024

La Princesa incorpora tecnología wifi para controlar el movimiento en pacientes con párkinson

ESCUCHA MADRID / Servimedia

La Comunidad de Madrid ha incorporado en el Hospital Público Universitario de La Princesa una tecnología que permite controlar por wifi, en tiempo real, el movimiento en pacientes con enfermedad de Parkinson.

Este avance se aplica a personas que previamente se han sometido a Estimulación Cerebral Profunda, un tratamiento avanzado que, a través de los servicios de Neurología y Neurocirugía, ha beneficiado ya a 15 personas.

El paciente se conecta desde su casa por videollamada con el neurólogo, quien realiza los cambios necesarios, ajustando los parámetros del sistema para el control de algunos síntomas de la enfermedad como la rigidez o el temblor.

Todo este proceso se realiza de manera encriptada y bajo las máximas condiciones de ciberseguridad. Hasta la incorporación de la programación en remoto, estos afectados, que en muchos casos pertenecen a otras comunidades autónomas –dada la condición de centro de referencia nacional (CSUR) para cirugía funcional de Parkinson de este centro público madrileño– debían acudir físicamente a la consulta hospitalaria para la activación del neuroestimulador cerebral y la realización de los ajustes pertinentes.

El párkinson es un trastorno neurológico, crónico, degenerativo e invalidante que afecta a más de 150.000 personas en España, siendo la segunda neurodegenerativa a nivel mundial. A medida que ésta progresa, los fármacos convencionales pierden eficacia y es necesario el empleo de terapias avanzadas como la Estimulación Cerebral Profunda.

Este tratamiento quirúrgico realizado por los servicios de Neurocirugía en colaboración con Neurología, Neurofisiología y Anestesiología, implica la implantación de electrodos en ciertas áreas del cerebro y la aplicación de corriente eléctrica a través de ellos para modular la actividad neuronal.

El sistema consta de tres componentes: los electrodos que se colocan en regiones específicas del cerebro, según la enfermedad que se esté tratando. En el caso del párkinson se implantan en las áreas relacionadas con el control del movimiento. Por otro lado, el dispositivo generador de pulsos (batería), también conocido como neuroestimulador, se coloca en el pecho del paciente y genera pulsos eléctricos. En la última fase del proceso se completa la programación y el ajuste de la batería, para enviar la corriente eléctrica a los electrodos según la necesidad de cada persona.

La Estimulación Cerebral Profunda está demostrando también sus beneficios en otras patologías como temblor esencial, la distonía o trastornos psiquiátricos como la depresión, el trastorno obsesivo compulsivo, la agresividad refractaria, la esquizofrenia y la anorexia.

Los beneficios que aporta este procedimiento quirúrgico al paciente, con el seguimiento y ajuste vía wifi, influyen positivamente en su calidad de vida, no solo al mejorar los síntomas y reducir los efectos secundarios de la medicación oral, sino también porque no tiene que desplazarse al centro sanitario a realizar los ajustes, algo importante para los enfermos que viven fuera de Madrid o de España.

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